Otra vez... a pies

lunes, 4 de mayo de 2009 8 comentarios

Hasta hace unos días estaba acostumbrado a movilizarme en vehículo, para ser más preciso en jeep, un Suzuki Samurai 2 (para que se contextualicen). Claro, uno se relaja, se acostumbra, se vuelve flojo.

En la vida desde que damos nuestros primeros pasos caminamos, y así nos movemos hasta que por esas cosas de la vida tenemos auto. Da lo mismo si es regalado, prestado, arrendado, comprado, etc. ese no es el tema de este post. Acá sólo me refiero a la costumbre que adquirimos cuando pasamos un par de días sentados tras un volante.

Fue mi experiencia; mi papá quedó sin pega y por lo tanto no tenía plata para colocar bencina en el estanque del "Halcón Milenario" (así bautizaron mis amigos al jeep, esto porque a mi me dice "Chewbacca"), por lo que dejó de ocuparlo. Entonces, yo cada vez que tenía luquitas le ponía gasolina y lo utilicé a diario y cada vez que mi viejo lo necesitaba él me lo pedía.

Claro que "El Halcón" tenía sus problemas; estaba bastante sucio, necesitaba de un par de lavadas y limpiezas al interior para que quedara impeque y además estaban vencidos y reventados los amortiguadores, por lo que manejarlo era una proesa.

Un día mi tío Cucho me dijo: "Anda a la casa tengo unos amortiguadores nuevos y otros repuestos para que los ocupes en el jeep".

Así lo hice, fui donde mi "bondadoso" tío y éste me regaló los repuestos, mi viejo fue al taller y se colocaron los elementos nuevos, luego mandé a lavar el jeep, después de un par de lavados caseros, quedó impeque.

Cuando me sentía mejor, porque el "Halcón" estaba limpio, brillante, en excelente estado y hasta con pinito perfumado pasó algo inesperado.

Mi viejo me dijo que se iba al acampo a acompañar a mi mamá. El dialogo fue el siguiente:

Papá: Oye me voy al campo y me llevo el jeep.

Yo: Ah! papá que me cagay, justo estos días que está haciendo frío, pero ¿cuando vuelves?

Papá: La verdad voy a estar viniendo poco, porque me voy a quedar con tu mamá y hay hartas cosas que hacer en el campo.

Yo: Tu poh, el que más sabe de campo.

Papá: jajaja... hueón.

Yo: Oye y me vas a dejar a pata, y ahora que tiene repuestos nuevos, que está limpio y hasta con pinito? me cagay, eri fresco.

Papá: Es que en el campo se necesita el jeep.

Yo: Déjamelo, ándate en bus, no seas gay.

Papá: Si lo voy a ocupar, durazno.

Yo: oye, yo tengo que ir a comprar al supermercado, además para irme a la radio a trabajar, y a comprar el pan y a jugar a la pelota al estadio, son muchos lugares para donde debo moverme.

Papá: Espérame un rato y te digo....

Me quedé esperando y mientras pensaba en la posibilidad de que me lo dejara por varias razones; el cambio de clima y las caminatas me harían recagar de frío, además los partidos, las compras y los más importantes, las idas y venidas a mi pega... la radio. ¿Cuál fue la respuesta de mi viejo minutos antes de irse al campo?, simple, hoy me vine caminando a la radio.

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