MI PRIMERA VEZ

viernes, 18 de abril de 2008 18 comentarios

Fue en cuarto año de diseño. Las hormonas cortaban las huinchas por hacer la tontería, mis compañeros y, especialmente ella, juraban de guata que yo me había iniciado en el rubro sexual cuando recién llegaba a los 15. Los tenía a todos convencidos y lo pero, ella, mi amor platónico desde el primer semestre... no me pescaría ni en bajada.

Principios de año. Fiesta mechona. Los cachorros en un rincón, queriendo pasar piola; los viejos repartidos por todo el lugar, buscando presa. Yo, estacionado cerca de la barra, esperando el momento para poder acercarme a ella.

En algún minuto tendrá sed y vendrá a comprar algo, pensé. Por eso no me moví hasta que se cumplió mi vaticinio.

Bastó un hola nervioso y la cosa fluyó. Siempre sospeche que era amorosa y la realidad me lo confirmaba. Ella. acariciando su pelo, comentaba sobre los ramos difíciles. Yo, paseando mentalmente por sus curvas, sólo asentía a sus palabras.

Cuando la música ya no entretenía tanto nos fuimos a sentar a la escalera. Tomé su mano, me atreví emulando a los galanes de película y le regalé un beso en sus labios esperando una cachetada de vuelta. Pero nada. cariñosamente respondió humedeciendo los mios. Y de paso mis boxer. Y aunque traté de pensar en otra cosa, ella notó mi reacción instantánea en mi cierre. Sonrío. Me tomó de la mano y me llevó al patio. Yo, agradeciendo al cielo y caminando a mi debut, la seguí calladito. Y duro.

Nos fuimos a un lugar retirado de la bulla. Lo habrá hecho muchas veces, analicé, se sabía la ruta de memoria. Me asuste, pero eran más las ganas. Metió su mano derecha en mi boxer y la izquierda en mi pecho. Yo, mi diestra dentro de su sostén y la otra... también. Luego de un corto jugueteo, bajó su pantalón y sus hotpants. Yo bajé mis boxer y la penetré. Respiré profundo. ella también y luego soltó un quejido. Y otro. Me puse nervioso, le pregunté si estaba bien. Sí, respondió, que sólo era su primera vez. Ufff... entre que me reí y me sorprendí. La abracé fuertemente, bese su cuello y envestí hasta terminar el acto. Acabé. Acabamos.

Fue rápido pero lindo... casi.

Ya pasado unos años la sigo viendo, pero sólo para entregarle un sobre con la pensión alimenticia para Francisco.

Texto extraído de la revista "Santiago B". Read the full story

Carolina de AMOR CIEGO

viernes, 11 de abril de 2008 7 comentarios

No le creo nada...

¿Y usted?

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